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El secreto de las bases de pizza de Aldamira
Hay elaboraciones que llegan a un obrador casi por casualidad y acaban quedándose para siempre. En Obrador Aldamira, la pizza artesana es una de ellas. La empezamos a hacer prácticamente desde nuestros comienzos aquí en Antequera y, con los años, se ha convertido en uno de esos productos que muchos de vosotros ya pedís de memoria. Por eso hoy queremos contaros cómo la hacemos, qué lleva y por qué sabe como sabe.
Al principio la preparábamos únicamente en bola fresca: la masa lista y fermentada, para que cada uno la estirase en casa. Pero fuisteis vosotros, nuestros clientes, quienes nos disteis la idea de ir un paso más allá. Muchos nos preguntabais por qué no la extendíamos nosotros directamente, para ahorraros ese trabajo, y nos pareció que teníais razón.
Así que nos pusimos a ello. Empezamos a estirar la masa en el obrador y a darle lo que aquí llamamos un «golpe de horno» de cinco minutos, lo justo para que la base quede asentada sin llegar a cocinarse del todo. De ahí nació nuestra pizza pre-horneada: una base de unos 30 cm de diámetro y alrededor de 280 gramos, lista para que en casa solo tengas que ponerle tus ingredientes favoritos y terminarla en el horno. Eso sí, la bola fresca no ha desaparecido: hay clientes que disfrutan estirando la masa ellos mismos, y para ellos la seguimos preparando por encargo.
Tanto en un formato como en otro, elaboramos dos variedades. La primera es nuestra base de trigo, 100% trigo blanco, hecha con una harina especial para pizza con un poquito de fuerza, que es la que le da a la masa su elasticidad y la deja crujiente por fuera y tierna por dentro. La segunda es la base de espelta integral al 50%, en la que la mitad de la harina es nuestra espelta integral y la otra mitad, esa misma harina de trigo con fuerza. El resultado es una base con más carácter, con el punto rústico que aporta la espelta y un extra de fibra.

En cuanto a lo que llevan, la receta es sencilla, y ahí está precisamente la gracia. A la harina solo le añadimos un poquito de aceite de oliva virgen extra, sal, levadura y, en la de trigo, un poquito de masa madre. Pero el ingrediente que de verdad marca la diferencia no aparece en ninguna lista: es el tiempo. Como el resto de nuestras masas, las de pizza fermentan durante 24 horas, y eso es lo que les da ese sabor tan rico. Durante esas horas la masa trabaja despacio, desarrolla aromas y gana en textura, algo que no se puede conseguir con atajos. Si os interesa saber más sobre cómo trabajamos, os lo contamos en nuestra página de elaboración.
Precisamente en esa sencillez está la gran diferencia con una pizza industrial. Ya sabéis que estas suelen llevar un montón de aditivos, conservantes, mejorantes y estabilizantes, todo lo necesario para que la masa aguante semanas en un lineal. La nuestra no lleva nada de eso, igual que ocurre con nuestros panes y molletes.
Y como no lleva conservantes, la preparamos pensando en que os dure lo que necesitéis. Por eso la servimos de dos en dos, en bolsas de plástico, algo que no hacemos con ninguna otra elaboración del obrador. El motivo es muy práctico: muchos clientes, si no las van a gastar en el momento, las meten directamente en el congelador tal y como se las llevan. Así siempre tienen una base artesana a mano para una cena improvisada.

Si todavía no la has probado, nuestras bases pre-horneadas están disponibles de martes a sábado, en packs de dos unidades. Puedes recogerlas en el obrador, en C. Infante Don Fernando, 9, en Antequera, o pedirlas en nuestra tienda online, con envío gratis a partir de 50 € y un 10% de descuento en tu primera compra con el código OBRADOR10. Y si prefieres la bola fresca para estirarla tú, escríbenos con antelación por WhatsApp y te la tendremos preparada.